lunes, 1 de febrero de 2010

Repetir, repetir, repetir,... Concentrarse.

Ahí sigo, con mi marea imparable de nuevos estudios. Por lo menos he conseguido dedicar algunos ratos a ejercicios de ligados o de cejillas, y algunos también a arpegios y escalas. Y es que la clave para adquirir más destreza es hacer ejercicios y sobre todo repetirlos, hasta la saciedad. Se nota luego en las obras. La sonoridad que tienen ahora mis ligados no tiene nada que ver con la que tenía antes de practicarlos. Y todavía queda mucho por mejorar.

Pero a veces, aunque hay que repetir y repetir, se pierde la concentración. Hay que repetir intentado hacerlo lo mejor posible hasta que la repetición se incruste en la práctica habitual y no haya que pensar para mover los dedos o para hacer un cambio.

Por lo tanto hay que repetir los ejercicios más sencillos, perfeccionando movimientos con economía y adquirirendo destrezas.

¡A trabajar!

martes, 12 de enero de 2010

¡Esto suena bien!

Aunque suelo ser bastante crítico conmigo mismo, la verdad es que repasando las grabaciones que he estado haciendo con mi nuevo micro, sueno bastante bien. Todavía tengo que centrarme bien si quiero llegar a un resultado estable y sin cortes (no sin fallos, que siempre están ahí esperando). Eso me anima a seguir y a pulir más las obras que mejor conozco.

Sobre el plan de estudios, últimamente solo toco estudios y hago pocos ejercicios. Creo que lo mejor que podría hacer, dada la imposibilidad de hacer un horario o un plan que pueda cumplir, es dedicar una semana a hacer ejercicios, todos los que pueda, aunque toque los estudios de vez en cuando, para dormir al niño o en ratitos que pueda sacar; y después dedicar la otra semana a dedicarme a los estudios, a sacar nuevos y repasar antiguos.

Otra alternativa sería seguir la proporción que dice Russell, 1/6 de técnica, 4/6 de estudios nuevos, y 1/6 de repaso de estudios antiguos. Pero en una hora resulta ridículo hacer 10 minutos de técnica, así que hay que plantearselo de otra forma. Lo ideal sería hacer técnica todos los días. Media hora parece que está bien. Habrá que intentarlo.


¡A ver que sale!

lunes, 23 de noviembre de 2009

Y ahora a por más.

Después de atascarme con el estudio nº5 de Giuliani y el número 2 del opus 31 de Sor, hay que plantearse nuevos objetivos.

He empezado con los canarios de Gaspar Sanz, pero creo que no debe llegar a ser más que un entretenimiento (aunque lo que estudio tendré que estudiarlo bien). Tengo bastantes obras sobre las que avanzar y repasar, así que creo que por ahora no voy a meter nada nuevo, fuera del libro de J.L Rodrigo. Tengo que hacer más ejercicios. Y me centro en los siguientes puntos: ligados, escalas, cejillas y cambio de posición. Sobre el cambio de posición tendría que concentrarme más en saber qué notas estoy tocando y a aterrizar con una buena posición (estable) que a adquirir velocidad y hacerlos sin mirar. Tengo que cuidar la medida en todos los ejercicios, porque si no luego desvirtúo el ritmo y las obras no suenan bien.

Sobre las obras que estoy tocando tendría que rematar los estudios arriba citados y elegir otro nuevo para animar un poco la cosa. Quizás el 5º de Sor podría estar bien, porque toca escalas y puede estar bien. Seguir tocando ejercicios del Fortea y quizás empezar de nuevo con los de Giulianni de mano derecha (investigar qué se hace con los de mano izquierda, peor con tranquilidad).

¡Adelante!

Aquí estoy de nuevo

Bueno, ha pasado mucho tiempo y se han olvidado algunas cosas, se ha pretendido avanzar en otras y se han descuidados algunas otras. En oposición a mi ansia por tocar obras, estudios, ejercicios nuevos, ha aparecido un problema que me ha llevado hacia atrás. Me ha costado algún tiempo, por lo menos dos semanas, pero al final, creo, aunque no canto victoria definitivamente, que lo he conseguido. Todo viene del estudio nº5 de M. Giuliani (op 30, vol. 1). En el tercer o cuarto compás había que pulsar 1ª y 6ª cuerda simultáneamente con pulgar y anular. Se me hacía imposible, o se me enganchaba el anular o no sonaba el bajo. Lo más grave no es que fallase, sino que me quedara atascado, pero el enganche o la descoordinación. Probé a poner el dedo más perpendicular, a darle más fuerza, a recortarme la uña, y nada. Al final pensé que la posición de la mano debería ser más paralela a las cuerdas. Y me dí cuenta entonces que, tiendo a tocar con la guitarra en oblicuo (con la boca mirando ligeramente hacia arriba, y no tan ligeramente). Corregí esto y me fijé que colocando bien la guitarra (en vertical) la mano quedaba con el anular más alto, pero podía atacar la cuerda con un ángulo más abierto, lo que impide que se enganche. Y parece que funciona. Y es que además de la posición de la guitarra, me dí cuenta de que estaba descuidando la posición de la muñeca, y se me estaba descolgando. Ahora tengo que acostumbrarme a la posición correcta, y dejar crecer un poco las uñas, ya que me resbalan un poco más de lo que me gustaría. También tengo que acomodar la pulsación del pulgar a la nueva posición, aunque esto no parece demasiado complicado.

En fin, otro defecto más corregido.

jueves, 24 de septiembre de 2009

El repaso, ¿hasta cuándo?

Voy acumulando ejercicios, lecciones, estudios, pequeñas obras, ... No demasiadas todavía, pero ya empiezo a vislumbrar que en algún momento tendré que ir dejando atrás piezas que ya domino, pero que no puedo tocar eternamente. De hecho me sucede que considero un fallo por mi parte olvidarlas. Pero pierdo bastante el tiempo repasándolas cada día, porque también me gusta empezar cosas nuevas. Supongo que es ley natural, no creo que me sea posible practicar con 200 estudios cuando lleve 10 años tocando.
Entonces el principal problema que se me presenta es decidir cuándo abandonar definitivamente una pieza. ¿Cuando la he tocado 2 veces seguidas sin cometer ningún error?¿cuando la he tocado 20 veces sin cometer ningún error? La respuesta más lógica sería "cuando se hayan superado las dificultades técnicas que el estudio poseía y se sea capaz de interpretarla de memoria y con todos los matices". Puesto que errores siempre se pueden cometer. Esa sensación de dominar una pieza y deleitarse con ella tarda en llegar, pero llega.

Todo llega.

viernes, 17 de julio de 2009

Mantener el ritmo

Voy avanzando, eso creo. Toco cosas más bonitas, aunque no sé si más difíciles. De todas formas, me conviene tocar todo lo que pueda, aunque debo huir de dejar errores por el camino. Lo que toque, debo perfeccionarlo al máximo. Pero todavía no tengo una técnica estable de la mano derecha, y a veces vuelvo a tocar algo que ya sé y suena totalmente diferente. Eso es bueno, quizás, experimentar hasta alcanzar una técnica con la que esté cómodo. Ahora estoy notando que cuando llevo tiempo sin apoyar, el toque apoyando me resulta más difícil de ejecutar. Creo que no debería descuidar los dos tipo de toque, o hacer un ejercicio donde repita notas apoyando y sin apoyar.
Estoy descuidando los ejercicios de ligados y cejillas. En el libro de J.L. Rodrigo hay un estudio para ligados, espero que más agradable de tocar que el ejercicio del grupo.

miércoles, 1 de julio de 2009

Paciencia

Me pone de los nervios. Cuando empiezo a tocar y a tocar la misma pieza una y otra vez y tropiezo y tropiezo. Se me enganchan las unñas, no marco bien el ritmo, el pulgar no me suena, no estoy apoyando cuando debo. Me paro, descanso, suelto la guitarra y medito. ¿Sigo los consejos que me han dado?¿Estudio despacio?¿Me detengo y aislo las dificultades para trabajarlas por separado?

Lo cierto es que no. Toco la pieza de principio a fin sin detenerme y hacer repeticiones en las dificultades. Sin analizarlas. Como dice David Russell, trato de recoger la pelota pasando junto a ella montado en la bicicleta, en lugar de pararme, desmontar y recogerla. Tampoco me paro a repetir hasta adquirir destreza en los compases en los que cometo más fallos. Quizás una vez, pero a lo mejor es necesario repetir más, y mejor.

El tema viene por el estudio nº4 del libro de J.L. Rodrigo y M.A. Jíménez. Lo intento tocar apoyando y al aire, para ejercitarme, más que por otra cosa. Cuando toco muy, muy suave, bien. Pero ayer intenté darle más fuerza y el resultado fue horroroso. Después por la noche, más calmado, le dí un volumen más moderado, y me salió mejor, pero como no he trabajado los fallos bien, siempre sigo tropezando. De hecho he de reconocer, no sé si por falta de concentración, pero me equivoco en las notas. Eso debe ser que no la he aprendido bien.

De todas formas, he de seguir hacia adelante. Seguir tocando las escalas y los arpegios, que creo que me están dando buen resultado y preparar alguna pieza nueva. Mejor será no detenerse y confiar en que los problemas se resuelvan con tesón y trabajo....y con paciencia.